Reconstrucción Escuela Balmaceda: un ejemplo de inoperancia

Sin responsables. Un ejemplo concreto de la anquilosada maquinaria estatal afecta al Monumento Histórico que hoy, 7 años después del terremoto, aún funciona en conteiners en el Estadio La Granja mientras la escuela sigue abandonada.

 

CURICÓ. No hay espacio para justificaciones. La situación del edificio del Monumento Histórico Escuela Presidente José Manuel Balmaceda, es impresentable.

Porque no es posible que el establecimiento educacional, siete años después del terremoto siga funcionando en precarios conteiners en el Estadio La Granja y su proyecto de restauración continúe entrabado en procesos administrativos.

¿Culpabilidades? Muchas; ¿Responsabilidades? Nin-guna. Lamentablemente, la inoperancia de la gran maquinaria del Estado y la inercia de los estamentos participantes tiene a 152 alumnos de educación básica y a 33 profesores y administrativos en un inadecuado espacio de funcionamiento de emergencia por los últimos siete años.

Hoy el terremoto no es excusa. Desde el 27 de febrero de 2010 no solo se han reconstruido algunos espacios públicos, sino que también ha habido proyectos concretos en proceso y con dinero asignado: Edificio de Servicios Públicos, Iglesia San Francisco, Santuario El Carmen, entre otros. Pero ¿qué pasa con la Escuela Balmaceda? Al parecer ni el Ministerio de Obras Públicas (MOP) en el Maule, ni la Municipalidad de Curicó, Ministerio de Educación (Mineduc), ni menos el Gobierno Regional tuvieron como prioridad su reconstrucción durante estos siete años.

“PARECE QUE SON BIEN IMPORTANTES ESTOS EDIFICIOS”

En febrero de 2010, el edificio resultó destruido producto del terremoto. En agosto de ese mismo año recién hay de parte de las autoridades regionales la preocupación de reunir información sobre el edificio para ver su situación. En un correo electrónico de Loreto Venegas Ponce, encargada de modelos de gestión del Gobierno Regional en aquellos años, solicita información al Mineduc y desde ahí al Consejo de Monumentos Nacionales (CMN) para reunir antecedentes sobre la importancia del edificio e iniciar el proceso de reconstrucción.

“Te cuento que entre los antecedentes hay 8 mil firmas de apoyo. Parece que son bien importantes estos edificios para la comunidad”, escribió en un correo de respuesta Macarena Silva Bustón, arquitecta del CMN, al anunciar que reuniría los antecedentes, el 30 de agosto de 2010.

En 2011 se pretendió llevar a cabo un proyecto de “Obras de Emergencia” en el edificio, con el objetivo de “evitar un mayor deterioro de eficacia, en espera del diseño y ejecución de un proyecto integral de restauración”, dice el documento.

Ese proyecto de emergencia se aprobó el 4 de noviembre de 2011 por el CMN y fue suspendido por el MOP Maule; el edificio siguió deteriorándose, los niños seguían estudiando en conteiners y en enero de 2013 se comenzó a trabajar en el anteproyecto de restauración de la escuela, liderados por la firma de arquitectos de Claudio Navarrete y supervisado por la Unidad de Arquitectura del MOP Maule.

“En reunión con el municipio y la dirección de Arquitectura con el consultor, se hizo una evaluación sobre el anteproyecto, y se consideró que estaba bastante bien desarrollado, que se hicieron las gestiones para que fuera aprobado como proyecto definitivo, eso significa un ahorro en tiempo como de dos años. El costo total del anteproyecto fue de 123 millones de pesos”, explicó Sergio Célis, director del Secplac de la Municipalidad de Curicó.

LENTITUD Y TRABAS

Pasaban los años y el anteproyecto transformado en proyecto no avanzaba. Reuniones con la comunidad, anuncios, más reuniones, trámites seguían a intervalos largos y pasar por el filtro más complicado: la aprobación del Consejo de Monumentos Nacionales (CMN). “Esta entidad exigía que tenía que ser visto por un revisor independiente y Arquitectura del MOP Maule no tenía los recursos para aquello, en ese sentido el alcalde Muñoz (Javier) comprometió y financió al revisor independiente por un costo aproximado de 3 millones de pesos, José Viadorado. Ya con esta revisión se fueron todos los antecedentes al CMN, el 16 de febrero de 2015”.

Esa propuesta de reconstrucción recién fue aprobada por el CMN en el Ordinario 2909 del CMN el 28 de septiembre de 2015. Y cuando ya parecía que había pasado lo peor, otra traba administrativa golpeó el proceso.

“Aprobado por el CMN, la Unidad de Arquitectura debía conseguir todos los vistos buenos, excepto los del Mineduc, que los pidió al final, pero en el intertanto, el Ministerio de Vivienda (Minvu) sacó una nueva normativa respecto a la accesibilidad universal: el decreto 50, donde obligaba a generar las condiciones para la accesibilidad a las personas discapacitadas. Eso nos obligó a hacer otras modificaciones. Esto significaba readecuar el diseño, incorporar tres baños para personas discapacitadas… esas modificaciones retardaron el avance del proyecto, ahí tuvimos reuniones con el seremi de Educación, con el ministerio de Desarrollo Social, con el Gobierno Regional para ver de qué manera resolvíamos el problema”, relató Célis. Así y todo, seguía corriendo el tiempo y 2015 pasó sin una solución para la comunidad de la escuela Balmaceda.

El obstáculo del decreto 50 en el diseño se solucionó en una serie de reuniones en 2016, así lo explicó Célis: “El ministerio de Desarrollo Social se comprometió a aprobar el proyecto para postularlo a ejecución siempre y cuando dentro de los ítems consideráramos uno de consultoría, para que se contratara a esta misma persona, Claudio Navarrete, para que hiciera esas modificaciones”. Según el experto era la solución más rápida.

¿Qué pasa luego de la aprobación? Recién ahí se busca el financiamiento. Mientras tanto, el proyecto (que comenzó en 2013) no puede llevarse a cabo de forma real. La velocidad hasta ahora ha sido lenta y de seguir así es muy difícil que este año puedan comenzar los trabajos.

Según la normativa, aún faltan otros pasos para la aprobación del proyecto y es en este capítulo que la responsabilidad de la  Di-rección de Administración de la Educación Municipal (DAEM) es fundamental. “Se exige la formulación de acuerdo a una serie de puntos y, entre esos, el diagnóstico que justifica la inversión, entonces para ello estamos ahora recopilando antecedentes donde el DAEM tiene que aportar una buena cantidad de esos antecedentes. Casi todo. Llevamos harto tiempo con eso, empezamos el año pasado a mediados de año y lo hemos ido actualizando, como han cambiado las condiciones del proyecto, pero han enviado bastante información”, dijo Célis.

Solo cuando esto esté listo, toda la información completa, y se dé el “vamos” a la ejecución, se irá al Gobierno Regional o se postulará a fondos sectoriales, algo que aún no se zanja completamente ni tiene fecha definida.

SIETE AÑOS 

Y NADA

Así y todo, a pesar de todos los trámites, malos ratos y obstáculos, la verdad es una sola: en siete años no hay avances concretos para solucionar la situación del edificio ni de la condición de los 152 niños y 33 funcionarios de Educación Municipal.

Hubo tres actores iniciales: Consejo de Monumentos Nacionales, Unidad de Arquitectura del MOP Maule y la Municipalidad de Curicó. Luego el Mineduc y el Ministerio de Desarrollo Social se involucran solo para detener y no avanzar. Así y todo, aprobaciones menos y más, lo cierto es que el proyecto no está 100% finalizado.

¿Cuánto más tendrán que esperar estas familias y la comunidad entera? Sergio Célis hace una reflexión sobre la participación de la Municipalidad: “la Unidad de Arquitectura del MOP está a cargo de sacar adelante esta situación, quizás ellos conocen detalles del por qué esta demora, nosotros (Municipalidad) hemos tenido que meternos para agilizar estos trámites”.

BALMACEDA EN CONTAINERS

Mientras por años entre las esferas administrativas iban con el proyecto de un lado a otro, la realidad de los niños, apoderados y funcionarios de la Escuela Balmaceda no cambia: trabajan y estudian en conteiners sin aire acondicionado, debiendo utilizar calefacción y ventilación propia para soportar los embates del tiempo. Antes de cerrar el perímetro de la construcción debieron aguantar una serie de robos, la agrupación de ex alumnos se unió para techar los baños de afuera, los mismos profesores y apoderados construyeron una precaria cancha “alfombrada” para que los niños jugaran. Con lo que pueden mantienen el espacio digno, limpio y los chicos efectivamente se ven felices. Impresionante la limpieza y orden que se observa.

Así y todo, no solo por ser un Monumento Histórico el valor del edificio es importante, sino porque es un espacio educacional que hoy funciona. La urgencia de acelerar los trámites es cada vez mayor y, lamentablemente, los resultados son cada vez más inciertos.

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