Una cuestión de conciencia social

Recién llevamos poco más de 40 días de este otoño 2019 y ya se están registrando en nuestra Región del Maule las primeras Alertas Sanitarias Ambientales por el uso de estufas y chimeneas que funcionan en base a leña que no está bien seca.

Curicó tuvo ya su primera restricción este lunes y luego han sido Talca, Linares y Maule donde se han percibido “humos visibles” lo que deja a la vista una inexcusable falta de conciencia cívica respecto a la perniciosa contaminación ambiental.

Ya está científicamente comprobado que el único combustible que se considera como emisor de material particulado por concepto de calefacción es la leña.

Otros combustibles derivados del petróleo, tales como el gas licuado, el petróleo para calefacción, el kerosene doméstico y el gas natural, se consideran con cero emisiones de material particulado.

Mientras más pequeño es el tamaño de la partícula, más profundamente puede entrar en los pulmones y sistema respiratorio, acarreando toxinas por el cuerpo a través de la sangre.

La Organización Mundial de la Salud reconoce que las mediciones in situ de contaminantes intradomiciliarios son técnicamente difíciles, ya que involucran equipos relativamente costosos, cuidadosos procedimientos y controles de calidad.

La medición de la exposición de las personas agrega aún más dificultades ya que estas complejas metodologías constituyen una de las causas por las cuales las mediciones directas de la exposición de las personas a contaminantes dentro de los hogares han sido menos realizadas y estudiadas que las mediciones de contaminantes atmosféricos al aire libre.

Por otra parte, al parecer, el programa proyectado para abastecer de estufas accionadas con pellets (que genera mucho menos humo) no ha dado los resultados que se esperaba pues varios postulantes inscritos para recibir este beneficio dicen no haber recibido dichos calefactores.

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