¿“Cosechar” agua de lluvia?

 “No llueve, pero gotea” dice un viejo refrán y muy bien podría aprovecharse esa frase popular para aplicarla en la actual y casi dramática condición de sequía que amenaza casi a tres cuartas partes de Chile y que es tan grave como la ocurrida a fines de la década del 60. En nuestra Región del Maule, la realidad es altamente preocupante y sigue latente el riesgo de que incluso muchas norias se sequen y haya que volver a recurrir a los camiones aljibes con que diferentes municipios ayudan a las comunidades más afectadas.
Hace algún tiempo se supo que autoridades ministeriales estaban distribuyendo contenedores de plástico de razonables dimensiones como para aprovechar las escasas y distanciadas precipitaciones y así tener algunas reservas del vital elemento, pero al parecer no se ha vuelto a informar sobre la efectividad de ese aporte y a cuántas familias se haya podido beneficiar. “Cosechar” agua de lluvia no es nada nuevo y es la forma más antigua que conoce el ser humano de acumular agua en zonas alejadas de ríos, arroyos o espejos de agua. En la época en que todo vuelve, parece que ahora está volviendo esto de recolectar el agua de lluvia en ambientes urbanos para evitar el uso de tanta agua potabilizada y que, además, tiene un alto costo.
Generalmente cuando cae una lluvia corta pero intensa, el agua cae en los techos de las casas, chorrea por las paredes, se cuela por las canaletas, y por las cañerías y termina yendo al drenaje o sumideros. Acumular y almacenar agua de lluvia no es algo complicado. Cualquiera que tenga un patio y algunas plantas, seguramente juntará agua en algún balde o regadera; pero eso es muy poco comparado con lo que se puede llegar a lograr si uno modifica algunas partes de la casa.
Hay ciudades, en otros países, donde se aprovecha el agua de lluvia que cae en los techos para alimentar sanitarios e inodoros y algo así se puede lograr en las casas y edificios.

Be Sociable, Share!
Archivado bajo: Actualidad,Editorial |
This movie requires Flash Player 9