A propósito de la Copa América

Quisiera abordar en esta reducida columna, y como una manera de sumarme a la vorágine  de opiniones, sugerencias, análisis, y otros “después de la Guerra todos somos Generales” que nos invade, algunas reflexiones, o pensamientos que dichos en voz alta, se transforman en análisis de comportamiento de unos hombres, jugadores y técnicos, que llevan algunas veces con éxito otras con fracasos, a cabo las tareas nada fáciles del Fútbol. Esta aproximación reflexiva sobre ese mundo tan particular y que se desarrolla sobre un contexto competitivo, dentro del cual el jugador de fútbol alienta sus deseos más fervientes,  traduce  como puede, en gestos técnicos la tensión de muchas horas de alternar espera y trabajo, asedio del hincha, concentraciones, etc.
El Fútbol se constituye a partir del esfuerzo múltiple  y creativo de unos hombres que aceptan un reglamento como un común denominador, pero que estos,  al interpretarlo se manifiestan de manera libre, distinta y a veces muy audaces. Es aquí donde, en reiteradas
ocasiones aparecen otros aspectos, los aspectos humanos  de los jugadores. Y surgen interrogantes que a veces tienen que ver con el morbo más que con cualquier otra  cosa. De ahí entonces, que les interese tanto  al público que cree que los deportistas son suyos, por que pagan una entrada o se hacen socios, y les gritan, o apoyan según ellos interpreten lo hecho, como bueno regular o simplemente malo.  Fenómeno muchas veces observado por periodistas que, sentados en la tribuna cómodamente, son observadores obsecuentes de una batalla que parece ajena.
El Entrenador, por otro lado, en esta parte del proceso, que también observa el comportamiento de sus jugadores, pero que tiene muchos más elementos de juicio y análisis,  también tiene cosas que decir  y podrá concluir que hay cosas que no están tratadas o suficientemente entrenadas, y de alguna manera aquello  determinará las siguientes jornadas de trabajo en cancha o en pizarrón.
Así las cosas, matices mas o menos es lo que se vive, pero lo concreto, lo real, lo que queda del análisis, es ¿Cómo se preparan, entre otras dimensiones humanas o psicológicas, por ejemplo las responsabilidades compartidas y diferenciadas de jugadores y de los  técnicos,  la mentalización, la conducta agresiva ( en el buen sentido de la expresión), la integración dinámica en el grupo humano, la atención y la concentración mental, los posibles incrementos funcionales a los rendimientos óptimos de los futbolistas, los riesgos asumidos, la tolerancia al fracaso, la improvisación, la madurez de algunos, la inestabilidad emocional, las manifestaciones diferenciadas de la personalidad?.  Estos, que son algunos de los aspectos  intervenientes del proceso deportivo, tienen la única pretensión  de citar o mencionar las intimidades que forman parte,  como muchas otras, de la razón de ser del futbolista visto desde su compleja personalidad. Es decir, desde todo lo que tiene ver con su sociabilidad o su inserción en un grupo humano que llamamos equipo. Ahora si lo analizamos desde su creatividad que lo lleva a tener iniciativas, o a su intuición, que lo hace percibir oportunamente. O de su intelectualidad que lo lleva a interpretar sus posibilidades en función de su propia realidad, y finalmente su emotividad ese amplio campo revelador de sus más íntimos sentimientos y vivencias.
Todo lo anterior y otras cosas, nos dice claramente  que el Fútbol es algo mas que un balón que se desplaza a patadas, mas que unos resultados, más que una cita americana, más que un desahogo de fin de semana, mas que una noticia deportiva o los goles los domingos en la noche, es todo un vaciamiento de un grupo de hombres que extrovierte todo lo que es o lo que vale en un momento determinado y lo expone a la opinión pública, en esta oportunidad representando a un País.
¿Lo habían visto así?

Mario León Salgado
Profesor de Educación Física
Master en Psicología del Deporte y la Actividad Física

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