Huertos de palta en comuna de Pelluhue

Innovación. Pequeños emprendedores de esta zona buscan producir el fruto, donde el clima permite el éxito de este cultivo no tradicional. 


CAUQUENES.
Quien lo iba a pensar, que en la lejana Patagonia Chilena -mucho más allá de las fronteras tradicionales de la vitivinicultura-, se produciría vino, puntualmente en Chile Chico. Nadie hasta ahora. Pero, así lo es: ha nacido el Keóken, el vino más austral del mundo; desarrollado y producido por el Instituto de Investigaciones Agropecua-rias (INIA), en la latitud 46° 32’ Sur, permitiendo demostrar la factibilidad técnica de crear un vino en esta zona, ampliando el límite enológico.

Este notable y futurista avance fue dado a saber por el INIA, estableciendo que las viñas se pueden cultivar en la Región de Aysén, puntualmente en Chile Chico. Su primera producción de este vino y su lanzamiento, fue calificada como “enorme valor simbólico, ya que es la primera en la Patagonia Chilena, sumando aún más la diversificación de la agricultura regional”, dijo el ministro del ramo, Carlos Furche quien asistió al nacimiento del Keóken, que en lengua  Tehuelche, significa Amanecer.

KEÓKEN

Así como en el Maule, los vinos del secano interior tienen fama, el Keóken, también entra a la gloria por sus  cualidades únicas, propia de la región, por la pureza de las aguas, del suelo, del aire, sus condiciones de humedad y temperaturas tan singulares; es un gran potencial de producción que tiene la Región de Aysén, sostienen los “exploradores”, quienes durante ocho años lograron obtener vino blanco Sauvignon Blanc y uvas para tinto, cepas que fueron plantadas en el centro experimental de INIA, Chile Chico.

“Este vino, que es de una calidad sorprendente, representa fielmente el espíritu de la Patagonia Chilena y ha permitido ampliar la frontera de la vitivinicultura nacional,” señala Julio Kalazich, director nacional de INIA., expresiones recogidas por este diario, en cuya actividad participó Marisol Reyes enóloga de INIA Cauquenes, con otros investigadores de varios centros regionales, encabezados por Diego Arribillaga, de Tamel Aike y el Coordinador Nacional de Fruticultura, Gabriel Selles, más el enólogo Diego Morales.

HISTORIA

El 2000, INIA inició la exploración de nuevas zonas para la viticultura nacional. Parti-cularmente en zonas que en esa época, se denominaban frías. El trabajo, sumó datos fenológicos desde los años 80, en más de 100 variedades de vid. Todo esto permitió seleccionar las variedades que presentaban un ciclo productivo, más corto y que se adecuaban a  zonas con menores sumatorias térmicas. Todo esto permitió ampliar los límites de la vitivinicultura nacional, cuenta Diego Arribillaga.

Marisol Reyes, enóloga de INIA Cauquenes, agrega: en el año 2016 se plantaron 8 variedades en La Araucanía y Chile Chico. En esta última localidad, además desde el año 2010, se ha llevado un registro de parámetros  vegetativos y productivos de dos cepas, blanca y tinta, con la finalidad de determinar su amplitud enológica; se ha concluido que es posible obtener azúcar necesaria para lograr una adecuada fermentación y por consiguiente un vino de buena calidad para ponerlo en el mercado a muy buen precio.

“En este contexto nace Keóken, el vino más austral del mundo, producido y embotellado en origen por INI Tamel Aike, como resultado de un trabajo conjunto entre varios centros regionales de investigación de INIA”, dice la cauquenina Marisol Reyes.

Resumen: todo permite demostrar la factibilidad técnica de crear y elaborar un vino en esta zona con microclima de la provincia General Carrera, Región de Aysén. Una nueva alternativa frutícola, afirman desde el INIA.

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