Los testimonios gráficos son parte de la historia de nuestro país, el testimonio de una foto ha sido determinante para recordar reuniones familiares, para señalar hechos, aclarar dudas, informar y configurar nuestra historia.
A diferencia de la gente en la calle, que todo lo mira desde un gran ventanal sin acercarse demasiado a lo que sucede, la foto es el testimonio más auténtico.
Lamentablemente aquella vieja máquina fotográfica, ha quedado prácticamente en el olvido, la tecnología sencillamente dejó en el más absoluto olvido a la querida cámara de fotos.
Internet, las modernas filmadoras y los celulares, hicieron que la magia de la antigua cámara fotográfica desapareciera.
Pero pareciera que algunas de estas máquinas se niegan a morir, ya que en algunos estudios fotográficos de Curicó se encuentra algunas de ellas a la venta.
La señora Alejandra Astorga Muñoz, curicana de corazón, por mucho tiempo se ha dedicado a la reparación de filmadoras y de antiguas cámaras fotográficas, recibiendo trabajos de gran parte del país e incluso de Argentina.
Hoy Alejandra está retirada de la profesión y dedica su tiempo al cuidado de su familia e hijos Bernardo, Ricardo y Carlita, que en una de esas sigue el camino de su madre en pro de las verdaderas fotografías.