El “sagrado” 19 en el cerro Carlos Condell

Asados, empanadas y volantines. En esta fecha, a fin de pasar el día, cientos de familias curicanas se trasladan cada año al que es uno de los principales pulmones verdes de la ciudad.

CURICÓ.- Si hablamos de tradiciones, algo que está en el ADN de los curicanos es pasar cada 19 de septiembre en el cerro Carlos Condell. Se trata de una costumbre que, cual posta de atletismo, por años, se ha ido heredando de generación en generación.

Cientos de familias arriban a la cima de dicho lugar, instancia que aprovechan para, entre otras cosas, hacer un asado.

Tal es el caso de lo que sucede con Sergio Quinteros, quien cuando niño, de manera sagrada su madre lo trasladaba al citado cerro. Ahora los papeles se invirtieron. “Acá venimos con mi mamá, que tiene 93 años, también veníamos con mi papá, pero él falleció hace tres años. Prácticamente el cerro quedó al centro de la ciudad, y es un atractivo que no lo tiene cualquier ciudad de Chile”, explica a la hora de justificar dicha tradición.

“A nosotros nos gusta llegar temprano en la mañana, ahora llegamos un poco más tarde por el clima, pero por lo general estamos a las nueve de la mañana. Antes con mis padres era aún más temprano, estábamos a las siete de la mañana, pero eran otras las normas”, recuerda con nostalgia respecto a lo que sucedía en décadas pasadas.

Por lo menos, los Quinteros-Reveco tienen la costumbre de primero cocinar una cazuela de ave “de campo”, y ya en la tarde, a eso de las 18:00 horas, preparar un asado.

Otro hecho que Quinteros rememora con nostalgia es lo que sucedía casi al final de cada 19. “Ya al oscurecer se largaban globitos con gas y con luz. Salían todos hacia el norte. Era muy bonito”, acota.

VOLANTINES

Capítulo aparte en cada 19 en el cerro es poder elevar un volantín. El propio Quinteros reconoce que, a pesar de las campañas que se han realizado, el uso de “hilo curado” a la hora de elevar un volantín es uno de los “grandes cambios” que ha experimentado dicha tradición.

“El hilo envidriado, algunos le llaman hilo curado. Antiguamente había profesionales para la comisión (cortar en el aire en hilo de otro volantín). Recuerdo algunos como Olmedo, el Chester, Leopoldo Valde-benito, todos ya fallecidos, eran los capos acá en el cerro. Después no faltaba el chistoso de la cancha de aviación, que pasaba con su avión bien bajo y los cortaban a todo”, agrega sonriendo. “Otra cosa que sucedía es que los niños, que iban a la siga de los volantines, ponían los pies a ollas calientes, al fuego y no se daban cuenta que se iban quemando”, acota.

COMISIÓN

Para Ricardo Pavez y su familia es tan “sagrado” ir cada 19 al cerro Condell que, desde que tiene noción, recuerda que solo en una oportunidad no lo hizo, porque su padre había fallecido. “Eso fue hace ocho años”, dice.

Ricardo es uno de los tantos curicanos que todos los 19 se aboca a elevar un volantín, esto a pesar que ayer no se presentaron tan buenas condiciones. De hecho recuerda que antes se usaba otro tipo de carrete para el hilo, además que no existía la “competencia” que ahora se ve.

“El venir acá, a este cerro maravilloso que tenemos, es una tradición, de hecho, llegamos acá a las siete de la mañana. Nos han colocado hartos árboles, pero igual hay espacios, en todo caso, se eleva todo el año. Eso sí, antes uno elevaba un volatín hasta que se te acababa el carrete, nadie te lo botaba”, subraya.

“Ahora somos todos contra todos, a veces solo uno manda abajo unos 12 volantines. Esos tienen entrenamiento todo el año. En todo caso, yo voy a venir a acá hasta cuando pueda”, aseguró entre risas.

MIGRANTES

Si bien la tradición dice que las familias llegan al cerro con sus propios alimentos y bebestibles, desde un tiempo a esta parte, en la cima también se instalan algunos puestos, que ofrecen una amplia gama de alternativas.

Entre asados, empanadas y volantines, la celebración del 19 en el cerro Condell también fue testigo de un fenómeno más bien nuevo, como lo es la presencia de migrantes, sobre todo, quienes han llegado desde Haití.

En compañía de un grupo de amigos, Frederic Alouidol, quien lleva un año y medio en nuestro país, también quiso conocer esta tradición que mueve a miles y miles de curicanos.

“Para nosotros es un día feriado y queríamos ver cómo es esto. Vemos a la gente muy contenta”, dijo.

Alouidol asegura que se trata de una alegría muy idéntica a la que ellos experimentan cuando celebran el “Día de la Bandera”, en específico, cada 18 de mayo. “Lo similar es que es una fiesta con la familia, donde todos están muy contentos”, subrayó.

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