Mujeres con más educación académica se divorciarían menos

Para aquellos que crecieron en la década de los 90 en Chile, puede que hayan escuchado alguna vez uno de los éxitos del grupo Sexual Democracia, “Ella gana más plata que yo”, donde el vocalista, Miguel Barriga, se quejaba de que su pareja no le daba ni para comprar cigarros sueltos y que sus amigos lo molestaban porque él era prácticamente un mantenido. “Y si estoy serio y digo algo, y me pongo bien macho, ella me dice: ‘ya se enojó mi chanchito’, porque gana más plata que yo”, dice la canción.
Pero hoy, en el siglo XXI, pareciera que la ventaja académica o monetaria de una mujer frente a su cónyuge está lejos de ser algo molesto para ellos.
Según un estudio recientemente publicado por la socióloga de la Universidad de Wisconsin, Christine Schwartz, aquellas parejas en las que ambos tienen el mismo nivel educacional –o incluso si ella está mejor preparada laboralmente, transformándola en la proveedora del hogar- serían menos propensos a terminar en un quiebre o divorcio.
A esta conclusión llegó Schwartz y su equipo, tras revisar lo que sucedió en parejas casadas en distintas décadas. Así, pudieron comprobar cómo en aquellas unidas entre la década del 50 y 80, tenían un tercio más de probabilidades de separarse si la mujer tenía más preparación académica.
Sin embargo, la situación parece comenzar a revertirse a partir de los 90, cuando, según señalan los investigadores, la brecha entre la educación superior femenina y masculina comienza a ser más corta. Así, una vez hecho el cambio de siglo, las parejas parecen durar mucho más si las mujeres están igualmente educadas o más incluso, que los hombres.
Las conclusiones de Schwartz son tales, que señalan que en la actualidad, cuando una mujer tiene menos educación que los hombres, sus matrimonios tendrían un 40% más de probabilidades de terminar en divorcio, que aquellos donde ellas están más preparadas.
De esta manera, la socióloga afirmó que quedaría demostrado que el creciente ingreso de la mujer al mundo laboral, y luchando por la igualdad en cargos y sueldos, no estaría afectando la estabilidad matrimonial, sino que todo lo contrario. Y que pareciera que la generación más joven de esposos, es decir, aquellos que se casaron luego del cambio de siglo, parece ser la primera generación masculina en no ver como “amenaza” a una pareja más educada o que gane más.
“Estas tendencias responden al cambio del modelo de matrimonios ‘proveedor-dueña de casa’ hacia uno más igualitario, en el que la condición (educacional, etc.) de la mujer es menos amenazadora para la identidad de género del hombre”, dijo Schwartz, según informó The Telegraph.

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