En las últimas semanas los vecinos del extremo sur-centro de la ciudad de Curicó han sido testigos cotidianos del trabajo de re-pavimentación de varios pasajes y de un tramo de calle Yungay, pasado Avda. Doctor Osorio.
Obras como la señalada ya habían sido anunciadas, incluso en noticias publicadas en este mismo diario, hace cosa de un mes y su concreción -hay que reconocerlo- tiene bastante satisfechas a muchas familias de dicho barrio, particularmente en aquellas áreas donde se evidenciaban serias fracturas en el pavimento como un pequeño pasaje, paralelo a la multicancha que separa las etapas 1 y 2 de la Población Guaiquillo.
Todo esto está muy bien y, por cierto, se agradece a las autoridades que tomaron esta decisión que viene a mejorar más que nada el desplazamiento de vehículos.
Sin embargo, una mirada más amplia a la ciudad en su conjunto, hace notar que había (y aún hay) otros sectores con mayores y más urgentes necesidades de atención respecto del estado del pavimento de calles, pasajes…¡y veredas!…que es por donde transita la “gente de a pie”.
Es cierto que, en general, los pasajes ya re-pavimentados en torno a la Pob. Guaiquillo estaban con algunas trizaduras que perfectamente podían esperar su refacción, pero en calle Membrillar pasado San José hay necesidad de renovar algunos paños y la vereda oriente es una miseria, como varias otras, donde las raíces de algunos árboles han levantado el cemento.
Esos árboles ya alcanzaron su mayor crecimiento y se puede dar solución a esos grandes desniveles que hacen difícil el caminar de ancianos y niños pequeños.
Y en el otro extremo; en el barrio norte, existe el Pasaje “Fernando Primero” -con piso de tierra y piedras- entre Regidor Lozano y Regional (destacado en un reciente reportaje de “La Prensa Domingo”) que presenta un desolador abandono y sus humildes moradores sueñan con que podría ser pavimentado.
¿Se hará algo al respecto?